Atalaya: desde la tela de araña

Cultura en la red, reflexiones, relatos, tutoriales y paridas diversas

[Libro #5] Theory of Fun for Game Design de Raph Koster

2017-02-18 19:24 Seguro que conocéis ese chiste de una persona humana que va por un camino campestre y se encuentra a un campesino haciendo alguna cosa de las que suelen hacer los campesinos, como consultar el mercado de futuros de su legumbre en el tablet conectado por 4G. El ciudadano, u séase, persona de la ciudad, le pregunta al campesino cuanto queda para llegar al próximo mojón, u séase hito. El campesino sigue mirando su tablet, viendo que los futuros de las lentejas están llegando a un pico en el mercado de Frankfurt. El ciudadano insiste, añadiendo alguna partícula verbal que indique impaciencia y/o enojo. El campesino contempla las ondas de Elliott, la brisa agitando las matas de habas, el porte y vestimenta del ciudadano, y sigue sin contestar. El ciudadano, a continuación y posiblemente pensando ya en la reseña que sin duda va a ponerle en TripAdvisor a "Campesino en medio de la campiña" y dudando entre las una y dos estrellas, parte en dirección al mojón. O hito, que de las dos formas puede decirse. A sus espaldas, escucha al campesino decir "Treinta y cinco minutos y 23 segundos".
- ¡Pardiez! Pero ¿por qué lo dice ahora y no antes?
- ¡Rediola! Porque hasta ahora no sabía a qué velocidad se movía vuecencia.

Este y no otro es el algoritmo que usan los Kindle para indicarte cuanto tiempo te queda para acabar el libro. Durante más menos la primera cuarta parte del libro van aumentando diez minutos el tiempo restante, en plan "¿No quieres caldo? Pues te vas a jartar". Cuando llega un punto en que parece que poco a poco va disminuyendo, si de repente vuelves la página atrás o te entretienes mirando el Twitter, de repente empiezan a meterte minutos, en plan "Pues parece que va leyendo vuecencia más lentamente. Te vas a enterar, vas a tardar la vida entera". Y al final, o a una distancia considerable del final, de repente se para. Ya no eres el ciudadano del chiste, eres el niño en el asiento de atrás del coche. "¿Cuanto queda? Media hora. ¿Y ahora? Media hora ¿Y ahora? Treita minutos. Pues me hago pipí en el sitio. Pues fale".
Esto hace del libro electrónico una experiencia no exenta de sorpresas pero, sobre todo, fundamentalmente diferente a leer el libro físico. En un libro físico, con su marca páginas o esquina doblada, esta última con mayor flexibilidad, porque tienes cuatro esquinas y puedes aproximarte mucho más al punto físico donde te quedaste, siempre sabes qué tocho te estás leyendo y cuanto te queda. Si te enfrentas a tomo vas viendo como mengua, como el fin se acerca, y sobre todo sabes a lo que te estás enfrentando. En el libro electrónico, es un misterio que no sólo no está aclarado por la heurística, sino al contrario, oscurecido y confundido hasta el punto de ser una mera abstracción. "Te queda... Algo" podía decir la IA del ebook sin temor a equivocarse.
Ahora, claro, no me queda nada de este libro que nos ocupa, y que escuché recomendado en un podcast de Zetatesters (no el mío, claro, que no he escuchado (completo), porque ya me lo sabía, pero ustedes pueden escuchar cualquiera de los dos). No me queda ninguna página, quiero decir. Me quedan una serie de ideas interesantes, reflexiones sobre la naturaleza del juego y de la diversión. El juego es aprendizaje y es un modelo del mundo real. Y también es un medio de expresión, artística o no, que eso al fin y al cabo está en los ojos de las personas que lo consumen, pero como tal medio, tiene influencia en las personas que lo experimentan. Y tal influencia puede ser positiva o negativa, como la es leer "El guardián en el Centeno" o ver "El grito" de Munch.
Al fin y al cabo, los juegos son una mecánica y una metáfora. Hay pocas mecánicas y queda todavía mucho camino por recorrer, pero las mecánicas han cambiado mucho. Y seguirán cambiando y los juegos se convertirán en parte tan integral del mundo cultural que será tan inaudigo escuchar "No juego nunca" como "No leo nunca un libro". Mala intención totalmente intencionada, claro, porque hay gente que no lee libros. Incluso presidentes de los Estados Unidos.
La cuestión es que este libro te ayuda a entender un poco mejor los juegos, seas diseñador de juegos o no. A apreciarlos, incluso. Así que totalmente aconsejable.

[Libro #4] Kowloon Tong, de Paul Theroux

2017-02-11 21:15 Aquí hemos sido siempre mucho de Paul Theroux, y este libro me lo encontré en una feria de ídem por el precio de un café y medio, en una edición de Edhasa seguramente ya descatalogada.
Lo cierto es que me suele gustar mucho más su libro de viajes que sus novelas o relatos. World's End es una de las que he leído, y tampoco es que la comentara de forma excesiva, la otra, Saint Jack, tampoco pareció necesitar una gran reseña hace unos siete años. Pero sí tenía en mente esa novela cuando leía esta: la historia de un hombre blanco en una colonia, o ex-colonia, en un estado de flujo, y luchando contra el sistema con una mezcla de amor a la misma colonia que está tratando de echarle y de condescendencia.
Esta historia es similar. Kowloon Tong es el lugar donde se encuentra una fábrica que pertenece, por herencia, a Bunt, un cuarentón solterón y putero, de origen británico pero nacido en Hong Kong. Unos meses antes de volver Hong Kong a control de China, Bunt recibe una oferta de compra de la fábrica por parte de un hombre de negocios chino. Es la clásica oferta que no se puede rechazar y por la que tiene que luchar con su madre, copropietaria de la fábrica y con todo el sistema. Ya podéis imaginar como termina la novela, que está bien narrada y gana en intensidad según va avanzando pero que, al principio, aburre con sus descripciones y sus descripciones excesivas, con muy poca acción.
Antes de llegar al final se pierde un poco, y el final realmente no resuelve nada, pero conociendo al autor, es bastante esperable. Sin embargo, refleja bien un momento y un espacio, al menos eso sí hay que reconocérselo a Paul Theroux.

[Libro #3] A Christmas Carol, de Charles Dickens

2017-01-28 20:56 Este libro es un clásico entre clásicos, que probablemente hayas visto a través de alguna de sus encarnaciones. Recuerdo especialmente Scrooged, o "Los fantasmas atacan al jefe", una traducción al español que perdía toda la relación con la inspiración original. Efectivamente, Bill Murray es en esa versión un productor de televisión que putea a sus subordinados y al que se le aparecen una serie de fantasmas dicharacheros que le pegan unas cuantas guantás con la mano abierta. Cosa que no ocurría en el original, que es en el que nos ocupa. Original que también lo es del Tiny Tim, un personaje desgraciado que aparece en forma de Tinny Tim en Futurama y de Patches en los Simpson.
Como la historia es bien conocida, no sé si merece la pena comentarla. Sí que, aunque parezca pedante, leyéndola en versión original es también un documento histórico, refiriéndose a las workhouses o residencias de trabajos forzados que había en el Reino Unido en aquella época, y a las profesiones, precios y sueldos que solía haber, así como a las condiciones de vida. Los diferentes estratos de la sociedad se reflejan con exactitud, y también la aptitud de una parte de la sociedad, la que Dickens quería combatir, precisamente. De hecho, discutiblemente, el hecho de que nos felicitemos la Navidad y nos hagamos regalos puede ser que proceda, en gran parte, del éxito de este libro en aquella época. Todo esto hace, como es natural, una lectura un poco dura, con búsqueda continua de referencias, pero, en todo caso, una historia que merece la pena.

[Libro #2] Iron John, de Robert Bly

2017-01-22 12:01 Tengo este libro desde hace años, una edición del Círculo de Lectores. Lo compré porque lo empecé a leer en el año 92, un préstamo de un amigo, que tuve que devolver antes de terminarlo. Tenía un vago recuerdo de él, como un lejano interés. Y los libros de The Pila están para ser leídos, aunque lleven ya 20 años y les dé igual. Además, es un libro totalmente olvidado, y los libros olvidados molan. En general.
Este libro... Bueno, no llegaría a decir que mola. Tiene como subtítulo "una nueva visión de la masculinidad", así que de eso se puede esperar uno cualquier cosa, desde autoayuda a lo Coelho hasta un panfleto machista del quince. Lo que mola es que logra no ser ni lo uno ni lo otro. Es una exploración más o menos antropológica de los motivos masculinos reflejados, principalmente, en un cuento, el que le da título, y apoyándose en mitos y leyendas. Aboga por un crecimiento personal, sobre todo, pero también en un ahondamiento del conocimiento personal. Afortunadamente, todo ello está especiado con múltiples cuentos y poemas, muchos de ellos de poetas que escriben en español, con lo que no llega a ser totalmente un tostón, aunque algo de tostón si tiene. Tampoco cae en lo de "venga, palante" y "tú vales mucho" en los que caen (supongo, porque no he tenido el gusto en leer ninguno) los libros de autoayuda, así que no llega a ser totalmente tostón.
Por otro lado, tampoco te cambia la vida. Posiblemente porque cuando tienes la suficiente serenidad para leerlo es cuando ya te va a hacer poca falta, porque o estás echado totalmente a perder o te has iluminado, o, como el común de los mortales, estás a mitad de camino. Yo diría que un poco antes de la treintena es la edad adecuada. En cualquier otro caso, es, posiblemente prescindible, a pesar de las excelentes críticas que tiene en Amazon, que vaya usted a saber.

[Libro #1] Wild Marjoram, de N. R. Grabe

2017-01-07 20:43 Este libro es gratis. También se supone que es una historia dieselpunk, una cosa raruna que nunca ha llegado a despegar pero por la que siento cierta curiosidad. Las máquinas de vapor y las máscaras antigás sólo llegan hasta donde llegan, así que donde se ponga un buen Spitfire... Spitfire con una bastante incongruente escarapela de la Real Fuerza Aérea Canadiense que me hace preguntarme de dónde diablos ha salido, porque no tiene nada que ver con el contenido. De hecho, la portada parece ser una de las partes del libro donde han puesto un mayor esfuerzo. Por tener el libro, tiene hasta faltas de ortografía y un mogollón de personajes con relaciones entre sí que son un verdadero lío, una historia en la que parece que lo importante es montarse en un Spitfire y bombardear una Nueva York que está invadida por los nazis, y cuando ocurre, bueno, pues ocurre, pero no pasa mucho más. Hay marcianos, una especie de androides a los que primero le llaman Golem y luego Slates pero que resultan ser no se sabe muy bien qué, unas pastillas de diferentes colores que tampoco tengo muy claro de qué van, y al final un embrollo muy grande, con muchas ideas lanzadas sin mucho ton ni son, y que quizás si le hubieran pasado un corrector ortográfico y lo hubieran repasado un poco habría acabado en algo medianamente interesante. Pero tal como está, no aconsejo que os lo pilléis ni por lo que cuesta: nada.
Y sé que es un mal comienzo del año, pero es lo que hay. Lo tenía en el móvil, tuve un momento de debilidad, y así cayó. Qué se le va a hacer.

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