2004-02-28 01:00

La siesta ha sido calificada de las más diversas formas; desde manifestación de la
pereza secular de algunos pueblos, hasta
causante de la imaginación y creatividad de esos mismos. pueblos. Yo, sin planteármelo demasiado, soy practicante de la misma siempre que puedo, que es la mayor parte de los días. Así que, partiendo de mi propia experiencia, ahi va un HOWTO de cómo practicarla y cómo sacarle el mayor partido.
Prerrequisitos
Pocos prerrequisitos hacen falta para dormir la siesta. Una comida copiosa, regada por caldos de la tierra, ayuda, pero no es estrictamente necesaria. Haber madrugado, o trasnochado la noche anterior, también. Sin embargo, lo que más ayuda es la regularidad. Como en tantas otras tareas cotidianas, dormir una siesta todos los días y más o menos a la misma hora es el mejor prerrequisito para una práctica plenamente satisfactoria.
Elegir el momento
Hay dos tipos de siesta: la del canónigo, también denominada
del cura o del borrego, que es entre el mediodía y la hora de comer, y la del sacristán, que es después de comer. Desgraciadamente, la siesta del borrego ha caido en desuso en esta sociedad industrial, y, salvo contadas excepciones, no he sido capaz de practicarla. Además, te quita el sueño para la buena, que es la de después de comer.
Las siestas invernales pueden extenderse justo hasta la hora del atardecer, pero no mucho más allá. Más que nada, porque quitan tiempo a la merienda, y luego todo se acumula.
Elegir el lugar
Debe ser un lugar que permita la relajación de los músculos, especialmente el cuello, que a menudo queda malparado tras una siesta demasiado extensa. Aunque no se excluye la cama, como decía Cela, el lugar ideal para una siesta es un sofá o sillón. Una vez en el sofá, se puede elegir también entre decúbito supino y simplemente sentado con las piernas elevadas donde buenamente se pueda. Esta posición, desde mi punto de vista, es la más saludable. Permite una mejor digestión, y, si uno encuentra una forma de dejar caer la cabeza que no haga que el esternocleidomastoideo y otros músculos del cuello se esfuercen, la ideal.
El lugar no tiene que ser ni especialmente oscuro ni especialmente silencioso, aunque sí tranquilo y umbroso. Es más, no es aconsejable ni la total oscuridad ni el silencio absoluto, porque puede producirse algún efecto desagradable. Una habitación con la persiana a medio echar, y la tele encendida con la voz un tanto baja, es ideal. Es más, si están echando un documental de animalitos de la 2, con esos pajaritos de fondo con sus gorjeos que para mi que son siempre iguales se trate del Amazonas o de la Antártida, se da el ambiente perfecto. Y también un reflejo conductista: se oye el pajarito, empiezan las ondas alfa.
La duración
Sobre eso hay diferentes
opiniones. Si consigues la siesta de Kronecker, que, igual que la
delta de Kronecker, consiste en alcanzar un sueño de duración infinetisimal, la siesta ha cumplido su función y no hace falta nada más. Lo que ocurre es que lo que a veces se percibe como delta de Kronecker es en realidad un periodo de duración variable entre los 10 y los 45 minutos; la siesta consigue ese efecto de desdoblamiento del espaciotiempo sobre sí mismo.
Más de 45 minutos es pereza. Y no solo eso, se levanta uno totalmente desorientado, con la boca pastosa, y de una mala leche que espanta. En caso de que no se pueda contrrolar la duración, pues es maestría que sólo se alcanza con el tiempo, se aconseja pedir a alguien que, a una hora determinada, nos diga con cariño "¡Pepeeee! Que tas quedao traspuesto y me estás babeando la tapicería, joé"