Atalaya: desde la tela de araña

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Centenario de Miguel Mihura

2005-08-03 10:53 En aquellos tiempos en que se ponía teatro en la tele, nunca me perdía las comedias, un tanto surrealistas, de Miguel Mihura. Recuerdo aquella Tres sombreros de Copa, con el ladrón que se llamaba Mercedes. La verdad, la recuerdo en blanco y negro.
Ahora se cumple el centenario, como cuenta La Hormiga Remolona, apuntando a un artículo de una sobrina de Mihura en el ABC.
No sé qué deciros. Es muy interesante que Roberto Carlos haya adquirido la nacionalidad española, pero de esto, sinceramente, no me había enterado hasta que he leido la nota de La Hormiga. Lo cierto es que ha tenido bastante reflejo en la prensa; además, se ha hecho de nuevo Ninette y un señor de Murcia, esta vez con Elsa Pataky (recuerdo al menos dos versiones: una con Juanjo Menéndez, y otra con Fernando Fernán Gómez). Sin embargo, ha habido un cierto olvido oficial, o quizás audiovisual. Y ya puestos, ¿alguien se acuerda de Alfonso Paso? Ni siquiera tiene un artículo en la Wikipedia. ¿Alguien sabe quién es Tono? Con ese nombre, me ha costado trabajo encontrar en Google esta referencia, y me he enterado que era jienense.

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1
De: DiarioIP Fecha: 2005-08-03 13:18

Mihura, 100 años: «Este post de Atalaya me ha recordado el olvido de Mihura en su centenario, probablemente por patéticas y superficiales razones políticas. Mihura era un genio del humor y del teatro, y si no fuera por la incomprensión de \"Tres »



2
De: Diario de un aspirante a tertuliano Fecha: 2005-08-05 17:25

Mihura: «El centenario del nacimiento de Miguel Mihura parece estar marcado por el olvido institucional. Pero hay muchos que no podemos dejar de recordar el humor de Mihura....»



Comentarios

1
De: Cek Fecha: 2005-08-03 12:01

Buuuu, que viejo eres :D



2
De: JJ Fecha: 2005-08-03 12:19

Terriblemente... pero Miguel Mihura es bueno, en serio. Todo el mundo debería ver "Tres sombreros de copa" al menos una vez en la vida.



3
De: Anónima Fecha: 2005-08-03 17:02

A mi me gusta mucho "tres sombreros de copa" tengo por ahí el libro y la ví en el teatro, hace la torta de años.

Pero no le consiento a Cek que me llame vieja. Como mucho mayor, :P



4
De: Anónima Fecha: 2005-08-03 17:08

Vaya, mi comentario ha vuelto a desaparcer en el espacio-tiempo blogalita, que está lleno de singularidades en estos días.

El problema es que le he dado a "enviar" sin querer antes de comprobar si estaba entero y no puedo corregirlo si falta algo, porque no lo veo. Cierro por hoy, asi que mañana será otro día y ya veré el comentario cuando haya vuelto de su viaje de una hora al futuro :)



5
De: Cek Fecha: 2005-08-03 17:25

Haremos el esfuerzo ;)



6
De: SegFault Fecha: 2005-08-03 18:50

Otros imprescindibles son los hermanos Quintero, sólo que es prácticamente imposible no haber disfrutado de alguno de sus entremeses aunque sea. O no haber visto algún cuadro de Julio Romero de Torres (y aquí es donde se entra en el flame al mencionar a aquellos que confunden historia y cultura con idioma ;-) ).

--
SegFault



7
De: JJ Fecha: 2005-08-03 18:52

Anónima: no ha desaparecido, simplemente tiene un retraso de minutos u horas, según encarte. En cuanto a lo de viejo... a mi me han llamado hasta dinosaurio, así que hay que acostumbrarse.
Segfault: efectivamente. Y Muñoz Seca. Y Alfonso Paso. El teatro, definitivamente, no está de moda.



8
De: Lorenzo Casares Fecha: 2005-08-23 19:13

Artículo de Luis Arias publicado en "La Nueva España de Oviedo" el 23-VIII-2005.


EDITORIAL PRENSA ASTURIANA Director: Isidoro Nicieza
23-VIII-2005

OPINIÓN
Miguel Mihura, un centenario para la melancolía






LUIS ARIAS ARGÜELLES-MERES El pasado mes de julio se cumplieron cien años del nacimiento de un autor de teatro irrepetible, de Miguel Mihura. Y, si no fuera por los dos envoltorios de la versión cinematográfica de Garci de una de las obras más conocidas del genial dramaturgo, de «Ninette y un señor de Murcia», tal aniversario hubiera pasado desapercibido. Los dos envoltorios propiamente dichos de los que se sirve el cineasta son, en primer término, la cursilería almibarada, que es siempre en su caso marca de la casa. Y, en segundo lugar, el irresistible encanto de la actriz que hace el personaje de Ninette, adornado, como era de esperar, con una lencería indiscutiblemente efectista. De hecho, se está hablando más de la muy atractiva Elsa Pataky, que de la obra teatral propiamente dicha. Se diría que casi nadie tiene a bien recordar a Mihura. Acabo de releer «Tres sombreros de copa». Recuerdo que a principios de los ochenta esta obra teatral era lectura obligatoria para los alumnos de selectividad, y tuve que adentrarme en su explicación muchas veces. Confieso que los diálogos entre Dionisio y Paula me dejaron siempre un sabor agridulce, entre la ternura, el humor y la melancolía. Y me cuesta trabajo entender cómo no se ha profundizado en la vinculación tan estrecha que existe entre las grandes figuras del humor del siglo XX con la melancolía. Si cerramos los ojos para recordar escenas de Chaplin, nos acometerá la ternura, una ternura destinada a derivar en melancolía. Es el humor protagonizado por un personaje indefenso por definición que se ríe de sí mismo y del mundo, estremeciendo a todo espectador sensible. Asimismo, si rescatamos imágenes de Buster Keaton, nos sucederá algo muy similar. También es un rostro desvalido, en medio de un mundo absurdo, cuyas peripecias, tras la primera sonrisa, pueden llegar a ser puro desasosiego. Miguel Mihura fue un autor muy siglo XX. El conjunto de su obra no es ajeno a una de las grandes corrientes dramáticas de esa centuria, al llamado teatro del absurdo. Pero hablamos de un dramaturgo español solitario y sin prisas que a veces tuvo que esperar dos décadas para que algunas de sus obras fuesen estrenadas. Ninette es el consuelo de un mundo ciertamente poco halagüeño. Es un regalo en tiempos tristes para el autor que la creó y para los personajes que con ella se encuentran. Mihura, el humor de un mundo absurdo, en clave española. Lejos de Ionesco y de Samuel Beckett, que se llevaron, merecidamente, las glorias del llamado teatro del absurdo, en un rincón de Europa hubo un dramaturgo que empapó de humor y de amor una melancolía irreductible. Y que jamás tuvo prisa para que su talento fuese reconocido. Se diría que ahora, en su centenario, la sombra de Miguel Mihura transita nuestro recuerdo a hurtadillas, sin estridencias. Se diría que no le disgusta estar orillado en un escondrijo de la historia de la literatura al que sólo acudimos todos aquellos que somos conscientes de las injusticias inevitables que siempre se cometen a la hora de poner en el lugar adecuado a todos aquellos que se abrieron en un sitio en la historia universal del ingenio. Autor de inolvidables obras de teatro, colaborador de revistas de humor que abrieron ventanas dentro de una inacabable dictadura, Miguel Mihura fue un hombre de su tiempo, de un tiempo y de un país en el que, gracias a personas como él, pudieron ser emplazadas melancolías varias, ternuras agridulces y humores inteligentes que, en el fondo, y especialmente en el caso de Mihura, fueron humanos, muy humanos. Nunca demasiado humanos. Me pregunto con inevitable melancolía, cuántas personas habrá en este momento y en este país leyendo a Miguel Mihura, mientras él se sonríe con su bondad algo desdeñosa, muy desengañada, pero empecinadamente tierna. Me imagino la boquita de piñón de Elsa Pataky, su cuerpo deseable y deseado, frente al maestro del humor, que seguramente no podría evitar un rictus cómplice dirigido hacia esa boquita y también hacia esos tirantes que se ajustan como un guante a una piel descaradamente firme. Asimismo, habría lugar para una mirada lúcida que se esforzaría buscando la comprensión ante la deriva cursi de la película de Garci. Me atrevería incluso a sugerir que la lencería con la que se adorna la actriz envolviese el recuerdo de este hombre melancólico y genial, a quien la muerte vino a buscar en el año de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura sería un buen regalo para el maestro del humor. Para alguien que vivió con la lucidez que proporciona la ironía más clarividente de todas, hija del encuentro entre la realidad y el deseo.






9
De: JJ Fecha: 2005-08-23 20:57

Gracias por el artículo, Lorenzo.



10
De: Anónimo Fecha: 2005-10-11 10:26

me parece increible esta obra de piiiiiiiiiiiii



11
De: patati Fecha: 2005-10-11 10:28

es una obra interesante pero aburrida



12
De: luisete de badia ,ies frederica montseny Fecha: 2005-10-18 19:52

no pienso como"patati"creo k es una obra bastante buena y invito a k la lea todo el mundo.



13
De: Anónimo Fecha: 2006-04-28 14:19

De Mihura se pueden recordar muchas cosas.Cuentan que un poeta no se fue al exilio porque se encontró en la coyuntura de comprarse el billete o un piano, para el cual siempre habia estado reuniendo dinero. Ásí que se compró el piano y se quedó en España, tocando el piano.
Mihura se quedó en España e hizo algo más que tocar el piano. Lo afinó. Y es que no podemos pensar en Mihura ni en su teatro desde la perspectiva política. Ya Buero, desde otra perspectiva, demostró que el teatro, incluso del posiblismo, es un acto social, un reto social, pero nunca político. Y así atacó socialmente a la sociedad de su época. Mihura, como humorista, lo hizo también, pero en clave irónica. ¿En qué obra de Mihura, no hay una crítica social, ? El propio Mihura es una crítica a la sociedad de su época. Acaso no lo era en la España trabajadora y de tantos valores morales declararse soltero empedernido, perezoso...
El teatro de Mihura tiene la genialidad doble de servir de entretenimiento y evasión y, además, para los que busquen otros ingrendientes de crítica social, de humanismo, de greguería auténtica y de vanguardia.
Lo demás son circusntancias. El hombre es un ser político, indudablemente. El artista es un ser social. La política se hace en el parlamento, o en determinadas y dramáticas circunstancias, como nuestra guerra civil en las trincheras. Pero el arte, como arte, no puede ser político, a lo más que llega es a ser social. Por eso, no creo que se haya olvidado el teatro de Mihura por circunstancias políticas. El teatro de Mihura se ha olvidado, como el de Valle Inclán, o Buero, porque parece que los medios de comunicación creen que el teatro no es rentable, que no va a subir los índices de audiencias. Por eso, sigue desterrada de nuestra televisión pública, de los fascículos que salen semestralmente a los quioscos, sobre todos los temas, el teatro. Sería maravilloso poder ver de nuevo Estudio 1, o, al menos poder adquirirlo en los quioscos. Todos creen que el teatro está muerto. Y, sin embargo, en la pequeña ciudad del Sur donde vivo, todas las pocas obras de teatro que llegan están siempre llenas. No se ha olvidado a Mihura, se ha olvidado el teatro...



14
De: JJ Fecha: 2006-04-28 14:24

Gracias, anónimo, por la reflexión. Y quizás si, el teatro está olvidado...



15
De: anonimo Fecha: 2007-12-01 18:28

puto mihura de los cjone que bien escribes



16
De: uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu Fecha: 2009-06-12 13:12

frikis



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