2005-09-12 17:03

A partir de mañana, la bella ciudad de Granada se verá invadida, qué digo, conquistada, por aproximadamente 1.5 KInformáticos, es decir, un número comprendido entre 2
10 y 2
11. El
evento será el
Congreso Español De Informática.
Sin embargo, no hay por qué temer. Los informáticos son personas prácticamente normales, con todo lo que caracteriza a una persona: vesícula biliar, hipófisis y una cantidad par de riñones (en general). Así que, si se siguen estrictamente los consejos que vamos a dar en esta Atalaya, no tiene porqué ocurrir nada grave.
El primer paso es reconocerlos. Como ya he dicho, son personas prácticamente normales, con lo cual se disimulan fácilmente entre la multitud, al menos si están en un estadio inicial en su desarrollo. Pero no en este caso, si se presta atención. Un informático asistente al CEDI irá cargado de
a) La mochila con el portátil. El tamaño del portátil es inversamente proporcional a la edad. Los más mayores tienen los más chulis y más pequeñitos. Los más pequeños tienen los más gordos y más antiguos.
b) La mochila del congreso propiamente dicho. Más que nada, para compensar. Si tenemos en cuenta que muchos asistirán a varios simposios, con sus respectivos libros de actas, panfletos varios y obsequios de diputación, Ayuntamiento, cabildo catedralicio y diversas casas de lenocinio de la localidad, esta segunda mochila posiblemente ocupe más que la primera.
c) Un marchamo, o séase, etiqueta identificativa, o séase, escapulario, con su nombre, institución, y autonomía, parroquia, concello o arciprestazgo de procedencia. En ese marchamo, que habrán olvidado de quitarse mayormente porque tienen las dos manos ocupadas con las dos mochilas, vendrá su nombre.
d) En algún caso, especialmente según vaya avanzando el congreso, puede que lleven el portátil en la cabeza a modo de cántara o serón. No hay que preocuparse, posiblemente estén buscando una red WiFi abierta. Eso sí, manténgase a distancia, para no interferir la onda, salvo que se trate de
fernand0 o de servidor de ustedes, en cuyo caso salúdennos con cariño.
Esto es todo por ahora. Mañana, o cuando encuentre la onda, seguiré dando consejos sobre cómo tratar con ellos, y, lo que es más importante, qué hacer y no hacer en esos días para seguir una vida aproximadamente normal en esta ciudad de nuestros pecados.