Atalaya: desde la tela de araña

Cultura en la red, reflexiones, relatos, tutoriales y paridas diversas

Almas gemelas de usar y tirar

2003-02-11 02:02 Cada vuelta de vacaciones (septiembre y enero) los espacios publicitarios y los kioscos se inundan de cachivaches coleccionables: desde tacitas de época, hasta clases de arameo por nativos, hasta construya usted su propio hórreo. El hecho está relacionado, al parecer, con las resoluciones para mejorar la vida que uno se hace en cada período vacacional, y que se canalizan hacia la adquisición de algún cachivache inútil.
Muchas de esas colecciones se siguen durante tanto tiempo como dura el recuerdo de esa resolución; tanto como las clases de inglés que uno comienza o las horas de gimnasio. Algunas se terminan, después de haberle costado a uno una guita. Al cabo de cierto tiempo, se encuentra uno el fascículo uno, dos y siete junto con un montón de periódicos viejos, y los lleva al reciclaje.
Las comunidades en Internet son un poco así: de entusiasmo inicial, de sacar la pasta el que pueda y sepa, y finalmente de tirar. Afortunadamente, lo único que se tiran son los bytes, y todo el mundo sabe que los bytes son aire y al aire van. Todo esto viene a cuento de este artículo de fernand0 que define y trata de medir cuál es la comunidad; aunque también artículos como este de luiso habla de cómo se crean amistades en la red.
En todo caso, las primeras comunidades surgieron al abrigo de BBS, sistemas de boletines de noticias: todos los que llamaban por teléfono a un sistema común eran la comunidad primaria, y luego había una serie de comunidades distribuidas por listas de correo con un tema determinado; ese tema se llevaba más o menos a rajatabla, salvo en listas genéricas, de "discusión". La calidad de la comunidad era la misma que la de sus usuarios: comunidades como "The Well" , que comenzaron en 1985, y que aún hoy en día perviven . A los primeros que se les ocurrió sacarle pasta fue a los amiguetes de geocities, en concreto a su fundador, David Bohnett, siguiendo un razonamiento simple: dejémosle a la gente espacio para que pongan sus propias páginas, pero preguntándoles antes qué intereses tienen, y colocándolos en sitios donde se sepa, de antemano, de qué van a ir las páginas. Así tendremos la audiencia bien segmentada y dividida, para poder ponerle anuncios lo más dirigidos posibles a sus intereses.
Fue todo un éxito: millones y millones de personas pusieron sus páginas ahí, y lo siguen haciendo, ahora que Geocities pertenece a Yahoo; eso no quiere decir que la empresa gane pasta; los anuncios siguen siendo igual de molestos, y algunas páginas ya casi tienen 10 años, pero bueno, ahí está.
Eso quiere decir que, hasta cierto punto, la idea de comunidad ha sido vista de dos formas diferentes: por el usuario, como la forma de encontrar almas gemelas; por el empresario, como la forma de sacarle dinero como si fueran primos y no gemelos (o sacárselos al anunciante).
De la misma forma, los sitios que proporcionan herramientas para hacer foros, o dan listas de correo electrónico gratuitas, van de lo mismo: deja que la peña se lo curre, que ya llegarán los anunciantes para darte pasta.
Las bitácoras, sin embargo, son otra historia. Para empezar, porque todavía no está muy claro como sacarles pasta; para seguir, porque la comunidad de una bitácora es algo medible y comprobable, independientemente de que lo puedas describir con una serie de palabras clabe. Una comunidad bitacoril está formada por bitácoras que se enlazan entre sí (a la página principal o a las historias), cuyos autores se comentan unos a otros, y que, hasta cierto punto, hablan de cosas similares (aunque esas cosas similares pueden ser el mundo entero).
La verdad es que no tengo muy claro a que nos lleva todo esto: si lleva a algo, es al hecho de que una comunidad estructurada y demás, tarde o temprano, será aprovechada por alguien. También al hecho, volviendo al principio, de que las comunidades en Internet son, en general, un hecho efímero, tanto como lo que se tarde en añadir o eliminar un enlace de una página; luiso, precisamente, hablaba de eliminar las barreras en el contacto; y eso también nos lleva a pensar en la arquitectura de un sitio, y cómo construirlo para que la creación de comunidad a partir de la interacción entre sus usuarios se favorezca al máximo.
Así que lo único que me queda pedir desde esta Atalaya es que se haga lo posible porque las comunidades existentes, al nivel que sean, abstracto o concreto, se mantengan: una comunidad es una malla tejida, independiente de la técnica, por muchas amistades, pequeñas o grandes, y hay que hacer lo posible por que siga así. Así que ya mismo estáis buscando los emails de aquellas personas que conocísteis en un chat, o en una lista de correo, o en Barrapunto, y contestándole a aquél mensaje que os mandó hace tiempo.

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1
De: Atalaya: desde la tela de araña Fecha: 2005-11-28 08:13

Es la comunidad, o Google compra Blogger: «Es curioso que después de las historias de días pasados sobre la comunidad no viéramos venir la compra de Pyra Studios, propietarios de Blogger, de la que habla Pedro Jorge y barrapunto. Yahoo, un portal, compró GeoCities;»



Comentarios

1
De: IceFran Fecha: 2003-02-12 05:36

Eres el amo, te sigo siempre en Aviso y sinceramente, tus posts son...geniales :D



2
De: JJ Fecha: 2003-02-12 07:13

Gracias, tío!



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