2013-09-13 19:35
Es usar la fábula para representar los regímenes dictatoriales viene desde, al menos,
Rebelión en la Granja y tiene el referente más cercano en el gran
Maus que añade además el usar la especie como metáfora de la raza o país al que se refieren. Éste último es el referente más cercano de este libro de
Slavenka Drakulić, cuyos capítulos están o narrados o protagonizados por un animal y se refieren a la historia, o historias, del comunismo en diferentes países de la antigua Europa del Este y que, tras caer el telón, descubrimos que en realidad estaban en Europa Central. Un ratón nos habla de la república checa, un loro de Yugoslavia, un oso de Bulgaria, y así sucesivamente... historias en primera persona que se fijan en lo anecdótico o lo desconocido y de los cambios sutiles que ejercieron esos regímenes totalitarios en la gente, a veces a través de sus dirigentes (contemplamos a Jaruzelski a través de su gato, por ejemplo) o de simples animalitos a pie de calle que sufren y contemplan lo que pasa, un perro en las calles de Bucarest, por ejemplo.
El resultado es un tanto irregular. Después de los calificativos de "obra maestra" que adornan la portada y las buenas referencias, que a saber donde leí, porque pensaba que había sido en el
Time, me esperaba algo más. La premisa es interesante y algunos capítulos, como la historia de Alemania Oriental narrada por un topo, están bien, pero algunos son francamente aburridos, como la historia de una cerda húngara que compara el gulash con el gulag y todo ello como prefacio a un libro de cocina... En todo caso, el enfoque es original y algunas historias muy interesantes, pero el tono de fábula no siempre funciona bien y se rompe totalmente cuando se vuelve expositivo.
En resumen: un libro curioso, pero tampoco excepcional.