2016-02-21 14:03
Pille este libro de baratillo junto con
El observatorio y es que en The Pila abunda la novela negra contemporánea americana y ya que lo tengo, habrá que hacer como con el viejo y el bancal: todo lo que le puedas sacar. Además, creo que voy a dejar a
Coben descansar por un tiempo después de la ligera decepción del último libro leído. Quizás
for good también, porque leído un libro, leídos todos.
No pasa lo mismo con Connelly. La fórmula, aunque existe, si no no tendría éxito, está bastante por debajo. Las constantes suelen ser los casos en los que se ven inmersos sus personajes. Los personajes varían: en este caso es Mickey Haller, un abogado, en vez de el clásico Harry Bosch, con el que lo unen aficiones y posiblemente algo más. En este caso la narración en primera persona es de Mickey, que se encuentra con los casos de un abogado amigo suyo cuando este es asesinado, asesinato que le toca a investigar a Bosch y al que vemos, en este caso, con otros ojos, como un tramposo capaz de hacer cualquier cosa con tal de avanzar en el caso y trincar al malo, aunque en algunos casos el
malo no sea quien él cree y salga perjudicado de cualquier forma.
Como se trata de un abogado, la novela es más judicial que policial, aunque abogado y todo le toca al pobre Mickey sacarle las castañas del fuego a Bosch con la ayuda inestimable de esos detectives que trabajan para los abogados sin los cuales las tramas de estos procedimentales no irían a ningún lado. Y, al lado del crimen, la historia personal de Mickey, antiguo alcohólico y con problemas familiares, la historia de su familia, de su padre, también abogado y de la propia ciudad de Los Angeles, que es el personaje secundario en todos los libros de Connelly.
En resumen, una variación de la fórmula agradable y que avanza a buen ritmo, mezclando todas las tramas con agilidad y que está, como es habitual, bien resuelta. Así que Connelly merece toda mi apreciación a través de futuras lecturas.