2016-10-08 09:48
Los británicos son muy amigos de seriales interminables. Series como
Coronation street llevan emitiéndose desde los 60 y sin visos de acabar. Y, efectivamente, se trata de los vecinos de una calle, que da para mucho más que una sola familia como los Alcántara. O un bloque, como la inefable "Aquí no hay quien viva" o su sucesor. Este libro, precisamente, forma parte de una serie centrada en un solo bloque, 44 Scotland Street, de una calle ficticia en Edimburgo, aunque sería perfectamente plausible que en tal ciudad existiera tal calle; la hay en Glasgow, por ejemplo.
Alexander McCall Smith conoce bien la ciudad y es uno de los protagonistas del panorama literario allí. Tras pasear por Botswana con su
No.1 Ladies' Detective Agency, ha comenzado a publicar esta serie por entregas, algo también muy clásico, en un diario escocés. Y este libro refleja esa naturaleza serial: cada capítulo se centra en alguna de las familias que viven en 44 Scotland Street, asemejándose a una atalaya, cucha qué metáfora, que ve pasar un fragmento de sus vidas, que han comenzado mucho antes y de las que nada sabemos, y que continuarán en el siguiente libro, que aparecerá más adelante. Esa es la estructura del libro: una secuencia de escenas, que a veces concluyen, que se extienden en varios capítulos pero que en algunos casos, como en el de la historia de la Federación Nudista Escocesa, acabarán en el siguiente libro de la colección.
El proyecto de Bertie, que le da título a libro, es posiblemente el que ocupa más capítulos. Bertie es un chaval de unos 8 años, empolloncete como lo representan en la portada del libro, y cuya familia tiene una serie de problemas: una madre dominante, un padre débil, y una abuela cariñosa pero en un momento desgraciado de su vida. Como Bertie soluciona, o ayuda a la solución, de la situación es uno de los momentos más logrados del libro. Pero las situaciones en las que se describe esa solución es a través de conversaciones con otros vecinos, que también tienen sus propios problemas: una defenestración, cómo encajar correctamente en la alta sociedad edimburguesa, y otras situaciones más humorísticas que trágicas.
La novela se lee con facilidad, y de hecho me la terminé prácticamente en el avión de vuelta de Edimburgo, donde la compré. Al ser una primera edición, tiene la errata de cambiar las "ize" por "ise", con un "prise" en la primera página, pero muchos "sise" por todos lados. No sé si eso la convertirá en algo valioso, pero más le vale, porque literariamente, la verdad, no va a hacer historia. Entretenimiento agradable y costumbrista, poco más.